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Escritos Dispersos

LOS DIOSES SEGÚN BOCACCIO
  “Genealogía de los dioses paganos” por Giovanni Bocaccio. Editora Nacional, Madrid, 903 páginas.  

   Escrita a pedido de Hugo IV de Lusignano o Lusignan rey de Jerusalén y de Chipre esta “Genealogía de los dioses paganos” fue escrita en latín por Giovanni Bocaccio entre 1350 y 1360, si bien la obsesiva corrección que su autor le prodigó persistió hasta el año de su muerte (1375) en su heredad de Certaldo.
   El gran maestro italiano, mucho nos tememos, seguirá siendo conocido como el confuso autor de cuentos picarones que los mercachifles siguen arrojando a manotazos escudados detrás de las así llamadas “ediciones populares”, del Decamerón, donde en pésima prosa no sólo se destroza una de las gemas del arte occidental, sino, y lo que es peor, se lo presenta bajo una luz “prohibida” o falsamente pecaminosa, lo cual es la mayor de las barbaridades.
    Bocaccio es el autor también de innumerables obras maestras –entre las escritas en italiano y en latín- desde una biografía de Dante hasta sonetos espléndidos, narraciones alegóricas, églogas, epístolas y ese terrible tratado de impecable misoginia que es el Corbaccio
  Esta “Genealogía” no es sólo un libro extraordinario, fundamental, sino también una obra liminar por otro motivos. Marca, sin lugar a dudas, el tránsito entre las formas tradicionales de entender la mitología grecorromana y la que posteriormente engendrará el llamado “humanismo” renacentista.
  En el Bocaccio de la Genealogía se mezclan sin solución de continuidad –llevados por la perfecta prosa del narrador- las interpretaciones clásicas desde Hesíodo hasta Plutarco y Macrobio, pasando por las de los primeros escritores cristianos que se ocuparon del tema como Lactancio o el magistral San Isidoro de Sevilla, a cuyas fascinantes “Etimologías” acude nuestro autor frecuentemente. Pero más allá de esto se nota la influencia creciente de su maestro en estas lides, el calabrés Leoncio Pilato, quien tradujo para Bocaccio libros enteros de las obras homéricas para que éste pudiera refundirlas en el rotundo latín que utiliza para su Genealogía.
  Esta “lectura” que Pilato hace para su discípulo no es una mera traducción, sino que en ésta ya existe el criterio “renacentista” de interpretación.  De allí que este libro ofrezca una lúcida recopilación de mitología clásica servida con cuidadoso orden, pero –paralelamente a ello- Bocaccio muestra ya las trazas de una hermenéutica del mito que conducirá en línea recta hasta la obra sublime de Vico y su Ciencia Nueva.
    La impresionante e impecable edición castellana de Editora Nacional de Madrid, estuvo a cargo de María Consuelo Álvarez y Rosa María Iglesias, quienes –mujeres al fin- no hacen ninguna mención al ya citado Corbaccio.

  Clarín, 6 de marzo de 1986.

 

© Ángel Faretta
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