Home Presentación  |  Publicaciones |  Acerca de Ángel Faretta  |  Contacto
Escritos Dispersos

UN FILM QUE PARECE UN DISCO.
“La noche de los bastones blancos” (España, 1979) dirigido por Javier Elorrieta.

   Entre los aficionados corre una leyenda mágica, casi una clave, una paradoja en definitiva: ¿cuándo aparecerá un director de cine ciego? Podemos descansar, el hado ha sido propicio con nosotros, desde hoy tiene nombre y apellido, se llama Javier Elorrieta y su film sobre ciegos ha sido dirigido por un no vidente.
   Por supuesto que a partir de estas premisas la crítica debe reinventar sus propios códigos y sus líneas estéticas, en resumen: empezar desde el grado cero.
  Cómo juzgar en forma convencional que por ejemplo el protagonista se asemeje a Marty Feldman disfrazado de mujer. Cómo explicar que a cada instante Elorrieta se entrega a toda suerte de escenas evanescentes en la mejor tradición del cine publicitario ya que en cierto sentido “La larga noche de los bastones blancos” es una reclame de shampoo que dura noventa minutos.
  Elorrieta en su estética revolucionaria nos entrega toda suerte de artilugios, llega hasta el límite de lo imposible, no nos perdona ni el estanque con cisnes, ni las cabelleras revoloteando el viento en cámara lenta, ni omite el hacer sonar los discos injustificados –en la mejor tradición de Carlos Saura- cuando no tiene nada que decir. El film también es un largo –larguísimo- disco.
   Los diálogos son dignos de un Enrique Carreras que hubiera alcanzado una iluminación budista; explican continuamente todo aquello que la cámara es incapaz de mostrar; arriesga frases poéticas extraídas de las obras completas de Julio Iglesias. Fatiga todos los exámenes reprovatorios de un curso de “superochismo”. Por ejemplo: escena con tres personas alrededor de una mesa, plano general y, a continuación, una cámara sigilosamente anémica recorre la pantalla de derecha a izquierda (seamos justos: a veces también de izquierda a derecha)
   ¿Qué es “La larga noche de los bastones largos”? Un film inclasificable, seguramente una obra maestra absoluta pero juzgada desde el plano de la antimateria. Un film para ser oído antes que visto, e incluso para ser olido antes que escuchado. Un film táctil, un film realizado en código Braille, un film al cual habrá que asistir con un lazarillo para que nos lo explique, posiblemente el de Tormes, dado el origen de Elorrieta.

 

La Voz 21 de noviembre de 1982.

 

 

© Ángel Faretta
Permitida su reproducción total o parcial exclusivamente citando la fuente.

Teoria del cine
Informes e inscripción: info@angelfaretta.com.ar